“La creatividad no consiste en una nueva manera, sino en una nueva visión”, ya bien decía Edith Wharton, afamada diseñadora y escritora de fines del siglo XIX. Y es que en el mar de expresiones artísticas que surgen con las nuevas generaciones, podemos encontrarnos con un sinfín de técnicas, algunas innovadoras y propositivas, y otras volátiles que por más difusión que tengan no trascienden.

En esta ocasión hablaré de árboles, si, esos imponentes gigantones que se aferran al suelo, su fuente de vida. Sobrevivientes de la urbanización.

Hace un tiempo, STUDIOROCA realizó un interesante proyecto de interiorismo, en donde como ya es característico de la firma, apostó por lo nuevo, lo virgen, lo innovador. Fue entonces que se une Gustavo González, diseñador gráfico formado en la Universidad Iberoamericana, y que en su profile se encuentran trabajos de instalaciones, display y POP para marcas como Armani, Chanel, Louis Vuitton, Gucci, Hugo Boss y Christian Dior, además, entre otras cosas, de haber estado a cargo de la museografía para la colección de bisutería más grande del mundo, de la mujer que nació para coleccionar, Bárbara Berger.

Gustavo, quien a principios del 2011, haciendo consciencia de la estética, la belleza y las formas monumentales de los árboles, da origen a VIDA NUEVA, proyecto con el que busca promover el cuidado de estas enormes plantas de tallo leñoso.

El trabajo de González comienza con la localización de árboles secos (muertos) que son retirados desde raíz, para dar lugar a la plantación de uno nuevo, que con conciencia y un adecuado cuidado, crecerá. Pero aquí no acaba la existencia del árbol retirado, su tamaño, estructura y textura, dan a su ahora guardián, un lienzo con infinitas posibilidades para decorar.

La pieza seca es sometida a una serie de técnicas contra efectos de plagas y desgaste natural. Se detiene el tiempo para el árbol que alguna vez dio sombra a más de una generación y quien a partir de ese momento, como parte del embellecimiento de un espacio, inicia una VIDA NUEVA.

LV